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Ruptura de mi novia Lily

¿Qué sientes y porqué duele tanto una ruptura de pareja?

▷ Dolor emocional por la pérdida de alguien importante

Una ruptura de pareja es uno de los procesos psicológicos más dolorosos que podemos experimentar. Y es que una separación o divorcio supone la pérdida de una persona por la que habíamos apostado y de un proyecto común fundamental como ser humano. Nuestras ilusiones, recuerdos bonitos, planes de futuro o familia se acaban y esto es un proceso difícil de digerir.

Como seres humanos estamos preparados para vincularnos con un otro desde que nacemos como una manera de sobrevivir. Sin duda la pareja es uno de los vínculos más importantes que construimos en nuestras vidas. Así que una ruptura amorosa supone un proceso traumático y doloroso del que es necesario recuperarse.

▷ Dolor físico: el cerebro reacciona intensamente

Diversos estudios científicos apuntan a que el dolor que se produce ante una pérdida amorosa, no es una idea, sino una sensación objetiva y física que implica potentes cambios a nivel cerebral.

Dichos estudios, apuntan a que las reacciones que se producen en las personas tras una ruptura de pareja, se pueden asemejar a los síntomas de abstinencia que se producen con las drogas. Así, es frecuente que tras una ruptura amorosa, sintamos angustia, ansiedad, pensamientos obsesivos y dolores reales en el cuerpo.

▷ Ansiedad de separación

También se produce un efecto difícil de digerir que es la ansiedad por separación. Es decir, sentimos una angustia importante por querer ver al otro y nos sentimos abatidos por la separación. Así, nuestros pensamientos giran en torno al otro, imaginamos lo que hace, le echamos intensamente de menos y hasta puede que tengamos tentaciones de contactarle y reavivar las esperanzas.

Además hay una diferencia importante entre una ruptura amorosa de un duelo por una muerte de una persona querida. Y es que en una ruptura de pareja, el otro no se ha muerto, si no que sigue ahí con su vida lo que genera aun más ansiedad.

▷ Sensación de fracaso

Generalmente una pareja es un proyecto vital compartido en el que se deposita mucha energía, dedicación y esperanzas. Además, antes de dejarlo, muchas parejas realizan aun más esfuerzos por tratar de solucionar sus problemas y este proceso suele ser duro. Así que, una ruptura de pareja suele venir acompañada de una sensación de fracaso importante. El fracaso de todos los esfuerzos realizados por estar bien, el fracaso de un proyecto vital en el que invertimos nuestras mayores esperanzas.

▷ Tanto el dejado como el dejador sufren

Generalmente, tendemos a pensar que la persona que ha sido dejada tiene más sufrimiento que el que deja. Y aunque en parte es cierto porque no ha tomado la decisión y la persona “dejada” suele sentirse impotente, con baja autoestima, asustada y rechazada. Lo cierto es que el que deja la relación, también tiene que lidiar con el dolor de la pérdida, con la culpa de sentir que ha herido al otro, o con posibles dudas o arrepentimientos posteriores. Así que a su manera, una ruptura de pareja afecta emocionalmente a los dos miembros de la pareja.

▷ Pocas ganas de seguir con tu vida y empezar de nuevo

Una ruptura de pareja implica un proceso de cambio estructural en nuestras vidas en el que tenemos que empezar de cero interna y externamente.

Y es que en medio de un proceso emocionalmente tormentoso, debemos tomar decisiones importantes. Como por ejemplo, cambiarnos de casa, repartir amistades, reestructurar nuestros hábitos y esto no siempre es fácil.

Además, a nivel interno nuestra identidad cambia. Así, pasamos de estar en pareja a estar solteros. Frecuentemente, suelen aparecer pensamientos estructurales y angustiosos del tipo ¿qué quiero hacer con mi vida?, ¿quién soy yo ahora? ¿y ahora qué?

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Etapas del duelo en una ruptura de pareja

Sin duda perder a alguien a quién amamos es una experiencia desgarradora y que requiere de un tiempo para sanar la herida que deja en nosotros. Desde la psicología sabemos que para superar una ruptura de pareja, necesitamos pasar por un proceso curativo natural, que llamamos duelo y que hay que respetar. Frecuentemente los demás nos animan a salir y sonreír demasiado pronto. Pero lo cierto es que es muy importante respetar nuestro propio ritmo de recuperación, lo que puede tomar su tiempo. Aunque cada persona tiene una forma particular de hacer el duelo, existen cuatro etapas comunes en el duelo de una ruptura de pareja.

1. Etapa de shock

Durante los primeros momentos, días o semanas, podemos atravesar una etapa de impacto o “shock emocional”. Quizás nos cueste dormir y nos sintamos bloqueados y confusos ante lo que acaba de suceder y no “nos lo podamos creer”. También, es frecuente que tengamos angustia o incluso terror ante la separación y tratemos a la desesperada de retomar el contacto.

En estos momentos es importante estar acompañados por personas que nos den seguridad. Y no exigirnos grandes esfuerzos por salir. Ni tampoco tomar grandes decisiones que no estén directamente relacionadas con la ruptura de pareja.

2. Etapa de negación

Después del impacto inicial, suele comenzar una etapa en la que las personas no están en contacto con las emociones profundas de la ruptura. Bien porque aun no se hacen a la idea y guardan esperanzas, permaneciendo aun “ligados” a la persona perdida. O bien porque parecen haber “pasado página” manteniéndose ocupados, o incluso retomando relaciones íntimas con otras personas.

Aunque pueda parecer que en esta etapa la persona no asume la realidad o está “perdiendo el tiempo”, es importante respetarla. Y comprender que forma parte del proceso de recuperación. Así la etapa de negación facilita que sigamos con nuestras vidas, trabajos y estructuras básicas, sin dejarnos aturdir por el impacto inicial.

3. Etapa emocional

Frecuentemente, pasados unos meses, comienzan a aparecer recuerdos de la relación y emociones dolorosas que es importante procesar para superar el duelo. Esta etapa suele resultar confusa porque las personas suelen pensar que ya lo tenían superado. Sin embargo se trata de un paso muy importante en el que las emociones necesitan ser procesadas.

No hay un guía exacta de cómo aparecen las emociones. Cada persona tiene su propia vivencia emocional que debe ser respetada. Así, podemos sentir enfado, rechazo o asco por nuestra expareja y por el daño que nos hizo. También, podemos sentir nostalgia por lo perdido, ya que es habitual que emerjan recuerdos de los primeros momentos de la relación. Igualmente podemos experimentar una honda tristeza por lo que no pudo ser. Inclusomiedo por encontrarse con el otro, o miedo por el futuro, o miedo a permanecer “siempre en este estado”.

4. Etapa de recuperación

Finalmente, vivimos un proceso de reflexión, aceptación y asimilación de lo ocurrido. De manera que podemos tener una perspectiva objetiva y adulta de lo que sucedió. Esto nos permite estar en paz con la relación perdida y aprender de los errores y aciertos para nuestras relaciones futuras.

En esta última etapa, comenzamos poco a poco a rehacer nuestras vidas plenamente. Nos volvemos a abrir al mundo y volvemos a tener un contacto más auténtico con nosotros mismos y con los demás.

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