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Nuevo club de lectura

En los últimos tiempos las bibliotecas han ampliado los servicios que ofrecen a sus usuarios para poder adaptarse a sus demandas, al mismo tiempo que contribuyen a plantear fórmulas y proyectos tendentes a dinamizarlas. Imagen alusiva a la dinamización lectora. Septiembre marca el comienzo de muchas rutinas en nuestras vidas tanto en el plano personal como en el profesional: el fin de las vacaciones estivales, el regreso al mundo laboral, la incorporación de los estudiantes a las aulas, la reactivación de la Administración Pública, etcétera. Las bibliotecas no cierran por vacaciones -o no debería hacerlo-, pero indirectamente quedan influenciadas por esas pautas rutinarias en nuestra forma de proceder, de ahí que septiembre sea un mes en el que también se reactivan muchos proyectos y servicios que temporalmente han estado suspendidos en el período estival, tales como los clubes de lectura. Uno de ellos son los clubes de lectura, a los cuales ya aludimos el año pasado por la enorme trascendencia que están teniendo en las bibliotecas de Tenerife, si bien se trata de un servicio que aún no está implantado en todas, lo cual demuestra la otra realidad de las mismas. Desde aquí seguimos apostando abiertamente por todos los proyectos, servicios y actividades tendentes a la dinamización lectora, sobre todo los clubes de lectura, que constituyen redes sociales dinámicas y que suponen, socialización de los participantes, relacionándose entre ellos y entablando lazos de amistad. Fomento del espíritu crítico, analizando cada uno de sus participantes las obras propuestas con el fin de expresar públicamente sus ideas. Intercambio de opiniones, que garantizan un debate intenso y enriquecedor tendente a favorecer la expresión de esas ideas personales. Análisis del estilo literario del autor y de las ideas que quiere transmitir, comparándolas con otras del mismo autor. Vinculación y relación de las obras que se leen con otros ámbitos culturales como el cine, la música, la pintura, las matemáticas, etcétera, en función de la temática tratada en ellas y de las oportunas comparaciones que se hagan. La posibilidad de que sus miembros planteen qué libro elegir para leer teniendo en cuesta sus gustos. Fomento del hábito de lectura continuado. Ayuda a la compresión lectora, que también se plasmará en mejorar la redacción. Utilización del fondo o fondos bibliográficos de la biblioteca, lo cual provoca que los libros estén en continua circulación, en lo cual influirá también la intervención directa del responsable de la biblioteca para dar a conocer de qué obras se dispone para utilizarlas en este servicio. Frase de Borges alusiva a la importancioa de los libros en la vida. Pero más allá de todo esto, hay que fijarse en una circunstancia fundamental que rodea a los clubes de lectura: se han convertido en un punto de encuentro de muchas personas que les cuesta hacer amistad o son muy reservadas y este punto de reunión semanal es una puerta que les está permitiendo abrirse al mundo, dejando atrás parcialmente su personalidad introvertida. Por eso cumplen con creces convertirse en una red social humanizada (frente a las de carácter digital), como si se tratase de un grupo de amigos que se reúnen en una cafetería a tomarse un café y charlar amistosamente.

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