crea

Trastornos

Los superdotados y/o niños de alta capacidad intelectual, debido a sus particulares características de personalidad, esto es,  a su perfil de personalidad, (hipersensibles, con afán de protagonismo, no aceptan el autoritarismo ni las normas porque sí, suelen tener baja resistencia a la frustración y hacia las críticas, autoexigentes y exigentes con los demás, no saben perder, perseverantes y perfeccionistas cuando algo les interesa, absorbentes, con una energía vital excesiva,…) pueden presentar algunos trastornos asociados, como los que se exponen a continuación:

Hiperactividad

Decir que algunos superdotados pueden tener asociado un trastorno de hiperactividad con déficit de atención; no obstante, lo que sí suelen presentar casi todos ellos (sobre todo, los varones, y cuando son más pequeños) es un“comportamiento hiperactivo”.

La actividad continua (tanto a  nivel motórico como mental) es un rasgo o característica del superdotado inherente a su propia  personalidad- siempre teniendo en cuenta las diferencias individuales- siendo la hiperactividad mental una peculiaridad que cumplen todos ellos. Cuando esta actividad mantenida no ocurre en un superdotado, suele ser porque, en ese momento, tiene algún tipo de problemática (por ej., desmotivación, aburrimiento, problemas afectivo-familiares, baja autoestima,…).

Este “comportamiento hiperactivo” tiene matices diferentes en los niños que en las niñas: los niños suelen actuar de forma más desinhibida y las niñas de forma más precavida e, incluso, en algunos casos, inhibida.

Características del niño con un trastorno de Hiperactividad con déficit de atención:

–         Tienen problemas para concentrarse durante largos períodos de tiempo en una tarea.

–         Se distraen con facilidad.

–         Tienen problemas para seguir las instrucciones que se le sugieren.

–         No terminan lo que empiezan.

–         Actúan antes de pensar.

–         Necesitan más supervisión que otros niños.

–         Son disruptivos o “molestos” en clase.

–         No son capaces de esperar su turno en los juegos.

–         Pasan de una actividad a otra sin terminar ninguna.

–         Pierden las cosas.

–         Contestan a las preguntas antes de haberse terminado de formularse.

–         Pelean por cualquier cosa.

–         No miden el peligro de lo que hacen.

–         Son inoportunos cuando están en grupo.

–         Se olvidan de lo que tiene que hacer.

–         Hablan excesivamente.

–         Son desordenados y desorganizados.

–         Los síntomas empiezan a manifestarse antes de los 7 años.

* No todos los niños hiperactivos y/o con déficit de atención manifiestan todas las características arriba señaladas; sin embargo, las dificultades de atención, la impulsividad y la hiperactividad son rasgos comunes a todos ellos, aunque se manifiestan con un grado de severidad muy diferente en cada niño.

* Considerar que, como se ha dicho antes, los superdotados suelen presentar un “comportamiento hiperactivo” (no el trastorno de hiperactividad con déficit de atención, salvo en algunos casos), siendo las característicasde este comportamiento las siguientes: problemas de concentración; no terminan lo que empiezan, cambiando de actividad con frecuencia; les cuesta guardar el turno de palabra, interrumpiendo con facilidad las conversaciones; hablan en exceso; manifiestan desatención  ante lo que no les interesa; demuestran desorden; son disruptivos en clase;…

Siempre habrá que tener en cuenta que existen grados dentro de este comportamiento hiperactivo.

Trastornos del comportamiento (desobediencia, negativismo,…)

Es importante tener en cuenta que los superdotados, si bien tienen una capacidad intelectual muy por encima de la media, a nivel emocional son, ante todo, niños (incluso a, veces, parecen más pequeños); es, por ello, que presentan problemas de comportamiento no muy diferentes a los que pueden presentar los niños de su misma edad cronológica no superdotados.

No obstante, y cómo ya se citaba al principio -tanto por su perfil de personalidad como también por su inteligencia- nos solemos encontrar con niños que: 1) interrumpen más de la cuenta (debido, prioritariamente, a su insaciable curiosidad y afán de protagonismo); 2) intentan imponer sus normas a toda costa -creen que están en lo cierto-, enfureciéndose si no consiguen implantarlas; 3) intentan negociar los límites establecidos por sus padres (casi siempre, modificándolos a su favor); 4) se enfadan (de manera desproporcionada) cuando pierden5) son muy impacientes cuando demandan algo; 6) especialmente susceptibles ante las correcciones; 7)quieren ser el centro de atención,… Además, añadir que suelen ser muy vehementes e intensos para conseguir sus objetivos.

Celos fraternos

Los celos y rivalidad fraterna en los superdotados  son bastante habituales, ya que suelen ser muy absorbentes (en particular, con su familia) y se resisten a compartir el cariño de sus padres con sus hermanos, pudiendo manifestar, con ello, problemas de baja autoestima o trastornos del comportamiento en casa para llamar la atención negativa de sus progenitores . Por ello, a continuación se exponen una serie de consejos a seguir con los niños superdotados que manifiestan celos:

1.- Los padres trasladarán al niño la idea de que lo quieren muchísimo, tanto como a su hermano/a, pero que tienen que repartir su cariño entre los dos.

2.- También tratarán de implantar en el niño actitudes más cooperativas y menos competitivas,  aunque sin renunciar a estas últimas; propiciar las actividades en grupo y el que el niño se alegre del bien ajeno (que no sea envidioso).

3.- Por ello, habrán de educarle en la solidaridad: ayudarle a que sea generoso y sepa compartir (con sus amigos, compañeros y hermanos).

4.- Los padres no deberán manifestar, ni siquiera en broma, las preferencias por éste o aquel hijo.

Además, será conveniente mostrar al niño lo equivocado que resulta compararse con los demás, ya que cada niño es único e irrepetible, con lo que el trato de cada persona ha de ser distinto.

5.- Los niños celosos suelen pensar que no son amados ni apreciados por sus padres; para cambiar esta idea errónea, los padres deben gastar mucho tiempo con ellos: haciendo excursiones, tratando de escucharles y participando en sus hobbies.

6.- Enseñarle a no confundir los desacuerdos en las opiniones que se establecen en las personas con manifestaciones de rechazo y con descalificación personal (crítica destructiva).

7.- Por otro lado, para evitar y modificar el egoísmo del niño celoso, es conveniente que éste se alegre del bien ajeno, lo que implica educarlo en valores (que vea antes lo bueno que lo malo de las personas)

Anuncio publicitario