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Respeto en Yessie Eliset, Nayara y Yaritza

Si tecleamos en Internet la palabra “respeto” salen, aproximadamente, 81 millones de resultados. El primero pertenece a la Wikipedia, donde se puede leer que el respeto “consiste en saber valorar los intereses y necesidades de otro individuo en una reunión”.

Esta definición implica el reconocimiento del valor de una persona. Por ejemplo, si un alumno habla continuamente con el compañero, mientras el profesor explica, no está reconociendo el valor de éste. Tampoco lo hace, si adopta una actitud física inadecuada, como apoyar el respaldo de la silla en la pared o estirar las piernas por el pasillo, como si estuviera en un salón del oeste americano, o si no puede contener la risa, porque la exposición del profesor le parece la cosa más divertida del mundo.

Pero, en una clase, no sólo se debe reconocer el valor del profesor, sino también el de los compañeros. Por ejemplo, si un alumno reacciona groseramente, cuando un compañero suyo actúa de manera distinta a él, le está faltando al respeto, aunque no le insulte directamente.

A veces, se olvida que el instituto es la casa común de todos, como un microplaneta Tierra, un laboratorio en el que los alumnos aprenden y experimentan lo que luego, en la vida, llevarán a la práctica. En este laboratorio, se pueden crear dinámicas de respeto a las personas y al entorno, y fomentar hábitos y actitudes cívicas, que les permitan vivir en sociedad. Pero también se puede avivar la intolerancia, cuando no se le reconoce a cada uno su derecho a ser como es. Que alguien tenga un defecto, o lo que nosotros entendemos como un defecto, no lo condena como persona.

Dice Mario Benedetti en un poema que “El odio viene y va y regresa… / Viene y se vuelve y arremete / y es un cuchillo de silencio / que lentamente me desgarra / como un sollozo / como un ciego”. 

También la falta de respeto viene y va y regresa, y es un cuchillo, pero no de silencio, sino de ruido, un ruido que de repente nos desgarra por dentro, porque no nos identificamos con él, pero intimida a los demás.  

Tengamos respeto, incluso a los que nos falten al respeto.

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