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¿Por qué soy tan tímido?

Algunas personas están siempre abiertas a las nuevas experiencias y nuevas personas. Esperan con ansias cualquier oportunidad de socializar. Suelen ser los primeros en presentarse y encuentran fácilmente un tema de conversación. Josh es una de estas personas. Para él, ser amigable y extrovertido es natural, energizante y entretenido. No necesita hacer muchos esfuerzos. Otras personas se parecen más a Megan, la amiga de Josh. Desde la escuela básica, Megan se ha considerado tranquila y tímida. Prefiere ir conociendo a las personas y adaptándose a las situaciones de a poco. Algunas personas creen, erróneamente, que Megan es estirada o antipática. Pero en realidad, se necesita tiempo para llegar a conocerla. Los compañeros de clase de Megan saben que es una amiga afectuosa, que sabe escuchar y es sumamente ingeniosa. Sus amigos más cercanos saben incluso más acerca de ella; incluido el hecho de que es una talentosa pianista que escribe su propia música. ¿Qué es la timidez? La timidez es una emoción que afecta cómo siente y se comporta una persona cuando está con otros. La timidez hace que nos sintamos incómodos, cohibidos, asustados, nerviosos o inseguros ante los demás. La timidez también puede ir acompañada de sensaciones corporales, como ponerse colorado, temblar o quedarse sin habla o sin respiración. La timidez es la sensación opuesta a sentirse cómodo entre otros. Cuando una persona siente timidez es posible que dude en decir o hacer algo porque se siente insegura y no está preparada para que los demás noten su presencia. La reacción ante lo nuevo Las situaciones nuevas o que no nos resultan familiares pueden provocarnos sentimientos de timidez; como el primer día de clase, cuando conocemos a gente nueva o cuando hablamos por primera vez ante un grupo de personas. Es más fácil que nos sintamos tímidos en situaciones donde no estamos seguros de qué va a ocurrir o cómo reaccionarán los demás, o cuando sabemos que todas las miradas van a posarse en nosotros. Es menos probable que nos sintamos tímidos en situaciones en las que sabemos qué podemos esperar, qué debemos hacer o decir, o cuando estamos entre gente conocida. Al igual que cualquier otra emoción, los sentimientos de timidez pueden ser leves, medios o intensos, según la situación y la persona. Una persona que suele sentir timidez puede considerarse tímida. Las personas tímidas necesitan más tiempo para adaptarse a los cambios y es posible que prefieran lo conocido. Las personas tímidas suelen dudar antes de intentar algo nuevo. Suelen preferir mirar a otros antes de sumarse a una actividad grupal. En general, necesitan más tiempo para adaptarse a la gente o las situaciones nuevas. A veces, el ser callado e introvertido es un signo de una personalidad naturalmente tímida. Pero no siempre es así. Ser callado no siempre es lo mismo que ser tímido. ¿Por qué algunas personas son tímidas? La timidez es, en parte, producto de los genes que una persona ha heredado. También depende de los comportamientos que hemos aprendido, la manera en que las personas reaccionan ante la timidez y las experiencias de vida. Genética. Nuestros genes determinan nuestros rasgos físicos, como la altura, el color de los ojos y la piel, y el tipo de cuerpo que tenemos. Pero los genes también ejercen influencia sobre algunos rasgos de la personalidad, incluida la timidez. Aproximadamente el 20% de las personas tienen una tendencia genética natural a la timidez. Pero no todas las personas que tienen una tendencia genética a la timidez desarrollan ese temperamento. Las experiencias de vida también desempeñan un papel importante. Experiencias de vida. Cuando una persona pasa por una situación que puede llegar a hacerla sentir tímida y la manera en que enfrenta esa situación pueden llegar a moldear su reacción en el futuro ante situaciones similares. Por ejemplo, si una persona tímida se acerca a nuevas cosas poco a poco, se sentirá más cómoda y con más confianza. Pero si se siente forzada ante situaciones para las que no está preparada, o si es objeto de burlas o intimidaciones, es probable que se vuelva más tímida. El ejemplo de otras personas también puede desempeñar un papel importante y determinar si una persona aprende a ser tímida o no. Si los padres de un niño tímido son demasiado cuidadosos o sobreprotectores, tal vez le enseñen al niño a alejarse de situaciones que podrían resultar incómodas o desconocidas. ¿Qué puedes hacer con la timidez? Son muchas las personas que desean reducir su timidez. Pero las personas naturalmente tímidas también tienen dones que tal vez no valoren. Por ejemplo, como es probable que las personas tímidas prefieran escuchar a hablar, a veces a aprenden a escuchar a lo otros (¿y a qué amigo no le agrada que lo escuchen?). Las personas tímidas también pueden volverse más sensibles hacia los sentimientos y las emociones de otras personas. Gracias a su sensibilidad y a su capacidad para escuchar, muchas personas tímidas son especialmente afectuosas con los demás y se interesan por los sentimientos de los otros. La gente las considera los mejores amigos. Por supuesto, algunas personas quieren sentirse menos tímidas para poder disfrutar más de los eventos sociales y de estar con otras personas. Si estás intentando ser menos tímido, tal vez te ayude recordar lo siguiente: Superar la timidez requiere práctica. Las personas tímidas se dan a sí mismas menos oportunidades para practicar conductas sociales. No es de extrañar que las personas que evitan relacionarse socialmente por timidez no se sientan tan seguras en las situaciones sociales como otras personas sociables; sencillamente, tienen menos práctica. Cuanto más practiques las conductas sociales, más fácil te resultará y más natural te sentirás. Avanza lento pero seguro. No hay nada de malo con ir despacio. Pero asegúrate de avanzar. Si te alejas de situaciones en las que podrías sentirte tímido, reforzarás tu timidez y la mantendrás en un nivel difícil de superar. Refuerza tu confianza dando pasos pequeños. Es normal sentirse incómodo. Todos nos sentimos así en algún momento. Las personas tímidas suelen tener miedo de sentirse incómodas. Pero no permitas que eso te impida hacer lo que deseas. Tal vez te sientas incómodo cuando invites a salir a la persona que te gusta. Es totalmente natural. No hay nada que puedas hacer para lograr que te responda que sí, pero si no la invitas, jamás tendrás una cita. Por lo tanto, ¡anímate! Debes saber que puedes lograrlo. Muchas personas aprenden a manejar la timidez. Debes saber que tú también puedes lograrlo. Cuando la timidez es extrema. En general, las personas tímidas aprenden a manejar su timidez de modo que no interfiera con las cosas que disfrutan. Aprenden a sentirse cómodos entre gente y situaciones nuevas. Desarrollan su simpatía y confianza, y superan los sentimientos de timidez. Pero para algunas personas, los sentimientos de timidez son tan fuertes que tal vez parezcan más difíciles de superar. Cuando la timidez es tan fuerte, es posible que impida interactuar, participar en clase y socializar. En lugar de sentirse a gusto después de un tiempo, una persona sumamente tímida tiene sentimientos de timidez que crecen hasta convertirse en un temor poderoso. Esto puede llevar a alguien a evitar las situaciones sociales y a retraerse y evitar situaciones nuevas o hacer nuevos amigos. La timidez extrema puede hacer que hablar con tus compañeros de clase y maestros te resulte incómodo o te parezca imposible. Como la timidez extrema puede interferir con la socialización, también puede afectar la confianza y la autoestima de una persona. Y tal vez impida que una persona aproveche las oportunidades o intente nuevas actividades. Los sentimientos extremos de timidez suelen ser un signo de un trastorno de ansiedad denominado “fobia social”. Las personas que padecen fobia social necesitan la ayuda de un psicólogo para superar el problema. Las personas con fobia social (o timidez extrema) pueden superarla. Se requiere tiempo, paciencia, coraje y práctica. Pero el trabajo arduo bien vale la pena. La recompensa será disfrutar de más amigos, divertirte más y sentir más confianza. Se fiel a ti mismo. No podemos cambiar nuestra naturaleza (¿alguien lo desearía?). Si tienes un estilo naturalmente tímido, o si la timidez hace que te retraigas, es posible que debas trabajar para sentirte cómodo entre otras personas. La mayoría de las personas descubren que cuanto más practican las aptitudes sociales, más sencillo les resulta. Poner en práctica las habilidades sociales, como la seguridad personal, la conversación, la simpatía y el lenguaje corporal seguro, puede ayudar a las personas a superar la timidez, lograr más confianza y disfrutar más de las experiencias de todos los días.

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Hay que saber medir las palabras

Recuerda, cuando el alma necesita llorar siempre tu mejor amigo va a estar contigo a tu lado para que salgas adelante, tú llora todo lo que necesites a mi hombro, pero más duele la repugnante frase que me dijiste, llorar se puede hacer pero lo que se queda en el corazón de uno como en este caso a mi, con la frase que me dijiste no me lo quita nadie, es la verdad, pero la verdad a veces duele muchísimo más que llorar, pero simplemente espero que te sirva de experiencia de vida, ya que necesitas crecer como persona, aprender muchísimo y sobre todo conocer y enseñar a los demás.

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Siento que molesto

Tengo 19 años, soy muy joven y desde hace unos 4 meses estoy bastante rara. Para empezar, no tengo ganas de nada, me da pereza salir, hay días que tengo más ganas que otros, pero en general no me da ilusión casi nada, ya me ha pasado antes, cuando tenía 15 años y logré salir adelante sola, pero ahora que ha vuelto, lo hizo con más fuerza, y siento que no puedo salir ya más adelante.Yo no soy capaz de suicidarme pero lo tengo en mente todo el tiempo y no sé cómo pararlo. Me siento muy mal conmigo misma, siento que no sirvo para nada, que soy torpe, que mi familia no me quiere, no me gusta nada de mi, tengo ansiedad social y no tengo autoestima. Y lo peor es que a mi familia y amigos les demuestro que soy la chica más feliz de mundo pero no, no tienen ni la menor idea de lo que pienso o de como me siento. Me fascina llorar. Se siente bien. Es la única manera que tengo de relajarme. Tengo un problema que es siempre cuando me siento mal, me digo cosas malas a mi misma como las que mencioné al comienzo y entre otras más. Siento que soy un estorbo en mi familia, en la vida, en todo. Siento que si yo no estuviera más aquí, mi mama ya no gastaría dinero y estaría mejor, ya no se estaría quejando de su escaces de dinero al igual que mi padre. Siento que mis amigos no les gusta más mi compañía aunque ellos me digan lo contrario, siento que cada vez que hago algo que creo es bueno y va a ayudar a las personas la cago.
Me lastimo física y psicológicamente. Ya no se que más hacer.
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Para mi gran hermana y única mejor amiga Yeiddy

Palabras para una amiga especial

La amistad es realmente un regalo divino, con ella puedes compartir tus mayores alegrías y las más profundas tristezas. Por eso, siempre es bueno tener detalles y hacer que tu amiga sepa lo mucho que significa para ti. Además, ella también atraviesa momentos de nostalgia y melancolía. Así que ofrecerle sinceras palabras para una amiga especial, será lo mejor cuando más te necesite.

PALABRAS PARA UNA AMIGA TRISTE

Puedes inspirarte en estas palabras de ánimo para una amiga y así sorprenderla, añade una golosina y compártela en silencio, este gesto tan simple hará que la amistad se fortalezca aún más. Toma nota y saca una sonrisa a tu aliada y confidente cuando la tristeza la agobie. Más que una amiga, eres una hermana que seca mis lágrimas y dibuja mis mejores sonrisas. ¡Para siempre gracias por tu compañía! Necesito reírme contigo sin decir una sola palabra, leer nuestras mentes y guardar silencio ante cada secreto. ¡Te extraño amiga!. Gracias por ser, por estar, por nunca irte, ni dejarme sola en las buenas y en las malas. Gracias por dejarme saber lo que es la verdadera amistad. Si un día caes, yo estaré para levantarte, y si no quieres hacerlo, me tenderé en el suelo contigo a ver las nubes, ¡Gracias amiga de mi alma! Extraño tus regaños, tus chistes y tu mal genio. !Regresa pronto amiga, son muchas vivencias las que quiero compartirte!

PALABRAS PARA MI MEJOR AMIGA

A veces no es fácil expresar lo que sientes, puedes incluso quedarte sin nada que decir. Pero tu mejor amiga siempre estará para ti y no necesitarás palabras para una amiga única, porque ella te entiende, sólo con mirarte. Refuerza esa complicidad y díselo con estas líneas, no dejes que sea tarde, toma estas palabras para tu mejor amiga: Tú a pesar de los años has sido mi más cercana confidente. Gracias por escucharme, aconsejarme y acompañarme siempre. Amigas, hermanas, compañeras; a pesar de todo, por encima de todo y para siempre. Gracias por tu amistad sincera e incondicional. Amiga mía, no creas que no voy a regañarte por lo que has hecho mal. Pero por ahora, lloremos juntas hasta que empecemos a reír y el sol salga de nuevo. Eres mi mejor amiga, mi mejor guía, mi mejor médico y mi peor psicólogo. Gracias por siempre estar para mí, tu amistad me hace ser feliz. Detrás de una gran mujer como yo, siempre habrá una amiga loca como tú, ¡Feliz día amiga querida!

PALABRAS DE ALIENTO PARA UNA AMIGA

Cuando es tu hermana de vida que pasa por un momento difícil, es tu deber estar, abrazarla y sacar de tu corazón las más profundas y reconfortantes palabras para una amiga única. No dejes de hacer presencia y marcar el momento con un detalle, una tarjeta y un abrazo caluroso. Cuando el panorama es sombrío, recuerda estas líneas que pueden expresar toda mi solidaridad y entrega en las mejores palabras de ánimo para ti amiga te quiero. Si necesitas un hombro, toma el mío; si necesitas sostenerte toma mis pies; pero si necesitas salir adelante, dame una sonrisa y continuemos juntas amiga mía. Estoy aquí para ti, ahora, mañana y cuando haga falta; la amistad verdadera, hará más llevadera la pena y más sincero el abrazo. Por honda que sea tu tristeza, estaré aquí con mi mano amiga, para salir adelante; como siempre tú lo haces conmigo. Entre amigas, las tristezas son más breves y las alegrías más ruidosas. ¡Te quiero amiga!

FRASES PARA UNA AMIGA BUENA

Tener una amiga es maravilloso; pero contar con la fortuna de que sea la mejor de todas es algo digno de celebrar. La lealtad, el compañerismo y la solidaridad no se encuentran por doquier, toma estas frases para una amiga verdadera y hazle sentir tu real y profundo afecto. No solo estás conmigo en mis peores momentos, sino que además me das tu fuerza para seguir adelante. ¡Que Dios te bendiga amiga! Eres un ejemplo de constancia, fortaleza, belleza y entrega. Gracias por enseñarme a ser mejor persona. ¡Tú amistad es muy valiosa para mí! Cualquier mujer puede ser una buena amiga, pero ser una gran amiga y una hermosa persona; es una grata coincidencia. ¡Eres una joya! Cuando más lo necesité, diste todo por mí. Gracias por tu solidaridad absoluta, eres una gran Cuando te conocí gané una hermana y mis hijos otra madre, gracias por nunca abandonarnos. ¡Feliz día amiga!

FRASES PARA UNA AMIGA SECRETA

Y si toca festejar y tú mejor amiga, es también tu amiga secreta, te aseguro que lo disfrutarás mucho. El detallito diario, y el gran regalo final, serán la ocasión ideal para dejarle hermosas palabras que la harán reír y ser feliz, sin saber que tú estás tras el secreto. ¡Anota! Y no lo dejes pasar. Amiga Secreta: estoy feliz que seas tú quién recibas mis obsequios y espero ser yo, quien reciba los tuyos. ¡Que disfrutes este lindo detalle! Una amiga secreta siempre será mejor que una enemiga pública. La intriga hace tu día más divertido. Disfruta la curiosidad de ser agasajada. Amiga secreta, te regalo este detalle para alegrar tu día. Espero que con él disfrutes como el regalo especial que pensé para ti. Amiga secreta, sonríe hoy la vida es bella y el mañana es un misterio que sólo conoce Dios.

FRASES PARA UNA AMIGA GRACIOSA

La de los mejores chistes, la que ríe descontroladamente y la que con comentarios inocentes arranca carcajadas. Todos tenemos una amiga graciosa, si tú la tienes cerca; no pierdas la oportunidad de robarle al día la alegría de vivir con estas geniales palabras para tu mejor amiga. Imposible mirarte fijamente y no preguntarme en silencio: ¿Qué sería de mí sin esta loca y ocurrente amiga? Amiga mía, voy a necesitar que me aclares una duda ¿debo reír cuando tratas de hablar en serio, o me pongo seria cuando te ríes? Nunca cambies! Si, tu, mi amiga de sonrisa delicada; han venido los guardias a ver si estás bien o si necesitas ambulancia. ¡Te quiero mucho! ¡Querida amiga!, gracias por hacerme llorar de risa y por hacerme reír en medio del llanto. Eres muy especial. ¡Amiga de mi corazón vive, ríe, baila y se feliz. Que tras cada derrota hay victorias y tras cada tristeza una nueva oportunidad.

PALABRAS PARA UNA AMIGA ESPECIAL

Todos los días tienes la oportunidad de hacerle sentir a esa compañera de travesuras y tristezas que tu vida no sería igual sin ella. Te regalamos un último apartado con palabras para una mejor amiga, para llenar de alegría los días de esa gran persona, que hace los tuyos sean mejores: ¿Se cae el mundo? Pues no importa; juntas volveremos a levantarlo una y mil veces. ¡Saldremos adelante amiga mía! Revivir los mejores momentos es hacerlos tuyos de nuevo, mis momentos son geniales solo cuanto mi querida amiga me acompaña. Feliz día. Amiga querida cuando cruces la puerta no recuerdes tus dudas o complejos, llenemos nuestras almas de energía positiva, risas y alegrías como las buenas amigas saben hacerlo. Es para mí una inmensa dicha que una amiga como tú me acompañe en cada paso, tu presencia llena de bendiciones mi corazón. Amiga cuando estás cerca las nubes grises se disipan y el arcoíris aparece para recordarme que los detalles simples de la vida son más importantes que cualquier dolor.

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Trastornos

Es indudable que existen muchas personas con una marcada predisposición a actuar de un modo impulsivo, sin tener en cuenta las consecuencias de sus actos, y es lógico que a esas conductas las acompañe un ánimo inestable y caprichoso, o sean desencadenadas por ese estado de ánimo. Son personas con una capacidad de planificación mínima, y frecuentes e intensos arrebatos de ira que pueden conducirlas a actitudes violentas contra otros o contra sí mismos, o manifestaciones explosivas; sobre todo cuando ven frustrada su voluntad. El CIE-10 (Clasificación Internacional Estadística de Enfermedades y problemas relacionados con la salud, de la Organización Mundial de la Salud), a diferencia del DSM-IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de la Asociación de Psiquiatras Americanos), incluye dos variantes diagnósticas para este llamado trastorno de personalidad que se caracterizarían por la inestabilidad emocional y la impulsividad. Dada la amplia repercusión de las producciones de la psiquiatría norteamericana suele tenerse en cuenta uno solo de ellos, el llamado Trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad de tipo límite, Personalidad «borderline», Trastorno «borderline» de la personalidad, o Trastorno Límite de la Personalidad, o TLP. Este trastorno se caracteriza porque, además de inestabilidad emocional, las personas presentan una autoimagen confusa o alterada, como alterados o confusos son sus objetivos y preferencias. Digamos la verdad, todos somos inestables emocionalmente, y la imagen que tenemos de nosotros mismos, así como nuestros objetivos y preferencias, suelen ser confusos para nosotros mismos. Decir que para algunos estarían alterados es suponer que para otros no lo estarían, es decir que serían fijos, estables, invariables, intactos, lo que está muy lejos de ser verdadero, ni siquiera deseable. Por eso se emplea este diagnóstico para personas que presentan crisis emocionales repetidas, frecuentemente acompañadas por una sucesión de amenazas, gestos o intentos suicidas, o por actos auto agresivos (como realizarse cortes en el propio cuerpo). Aunque estas crisis pueden llegar a producirse sin causas evidentes, es frecuente que respondan a conflictos en relaciones interpersonales intensas e inestables. El problema es que inestabilidad emocional, autoimagen alterada, objetivos confusos, relaciones interpersonales intensas e inestables, crisis de angustia, autolesiones y gestos o intentos suicidas pueden presentarse en personas muy diferentes entre sí y pueden estar causados por otros problemas psíquicos, por lo que el diagnóstico requiere que no se encuentren otros trastornos o causas que puedan explicar estos síntomas, lo que no es tan sencillo como pudiera parecer. En el CIE-10 figura otro Trastorno de inestabilidad emocional al que suele prestársele menos atención: el Trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad de tipo impulsivo, también llamado Personalidad explosiva y agresiva o Trastorno explosivo y agresivo de la personalidad. Comparte con el TLP la inestabilidad emocional y la ausencia o debilidad en el control de impulsos. Lo que lo diferencia, fundamentalmente, es que las explosiones de violencia o el comportamiento amenazante se dirigen contra otros más que contra sí mismos. La falta de distinción entre ambos trastornos en el DSM-IV, que los llama indiferentemente TLP, hace que lleguen a nuestras consultas muchas personas con una gran agresividad, sobre todo hacia el entorno familiar. Adolescentes que quieren siempre imponer su voluntad o jóvenes que agreden a sus padres o pareja. Lo que tienen en común es su baja tolerancia a la frustración y sus frecuentes reacciones impulsivas, explosivas y agresivas. Ambos trastornos alteran enormemente la convivencia y crean conflictos familiares tan frecuentes como intensos, lo que frecuentemente lleva a ingresos psiquiátricos, muchas veces necesarios en situaciones de crisis para preservar el entorno familiar o para proteger al miembro afectado. Ambos crean situaciones familiares en ocasiones insostenibles o, al menos, hacen que la vida familiar gire en torno a esa persona y la preocupación que genera, pero no las producen del mismo modo. Evidentemente no es lo mismo que la familia viva alterada por crisis de gritos y llantos, y atemorizada por miedo a que uno de sus integrantes se dañe a sí mismo; a que esa alteración se produzca porque en sus reacciones de ira agredan a otros miembros de la familia, rompan objetos, causen daños en la vivienda. En ambos casos hay un mal manejo de la agresión propia y ajena que, casi siempre, se remonta a la infancia (es relativamente frecuente que los llamados trastornos de la atención desemboquen con los años en trastornos de inestabilidad emocional). En ambos reconocemos que no hay tolerancia a la frustración y que hay una intensa pulsión agresiva que en un caso se vuelve contra sí mismo y en el otro contra los otros. Aunque en algunos casos coexisten estos dos tipos de agresión, generalmente predomina uno de ellos. Y esta diferencia genera distintas necesidades de intervención tanto con la persona como con la pareja o familia, sobre todo en situaciones de crisis. Pero en este sentido hay una ventaja: es relativamente fácil distinguirlos, aunque la psiquiatría norteamericana los unifique bajo un mismo rótulo. Pero es mucho más difícil distinguirlos de otros trastornos. No se trata sólo de que compartan síntomas con ellos, por los que la diferenciación residiría en una siempre incierta evaluación cuantitativa, sino que las categorías diagnósticas no descartan que puedan coexistir con ellos. El TLP es el » Paradigma de la comorbilidad psiquiátrica » (así precisamente han subtitulado Martínez Raga y otros en 2005 su libro sobre el Trastorno Límite de la Personalidad), y esta característica la comparte con el TLP el Trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad de tipo impulsivo. Gran cantidad de las personas diagnosticadas como TLP o Trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad cumplen con los criterios para otros diagnósticos recogidos en los mismos manuales: Por empezar, los de otros trastornos de la personalidad, fundamentalmente el Trastorno Narcisista, pero también cualquiera de los restantes trastornos de personalidad. Y, además, los de Trastornos por ansiedad y el Trastorno de angustia, depresión (un 80% de los casos o más según los estudios), anorexia, bulimia, abuso de sustancias (entre un 50 y 70%) o, en algunos casos, trastornos somatomorfos. La alta frecuencia de la coexistencia con el abuso de sustancias (patología dual) ha dado lugar a que muchos centros se especialicen en el tratamiento simultáneo de ambas patologías, pero la lógica parece indicarnos que el abuso, en estos casos, es causado por la personalidad, tanto por la impulsividad característica como por el intento de, mediante el alcohol o drogas, intentar soportar otros síntomas. Pero hay otro problema: las personalidades, y por lo tanto sus trastornos, son constructos (construcciones hipotéticas en función de una teoría) y, como todo constructo, puede ser controvertida, y lo es. Los profesionales podemos usar manuales y protocolos oficiales, pero todos los pacientes son distintos y cada uno es único. Incluso a lo largo de su historia de vida y de su tratamiento varían sus manifestaciones sintomáticas (de no ser así, ¿para qué servirían los tratamientos?). Si esto es válido para todos los llamados trastornos mentales, parece serlo aún mucho más para los Trastornos de Personalidad, y específicamente para el TLP o Trastorno de Inestabilidad Emocional. Por eso muchos pacientes o familias, cuando creen haber encontrado el diagnóstico correcto, pueden errar al creer que los diagnósticos anteriores fueron erróneos y los profesionales que los realizaron incompetentes. El profesional se basa en los dichos del paciente y su propia evaluación clínica. Pero ese perfil puede ser corroborado o no por la evolución y, como dijimos en otro artículo (“El TLP, ¿un trastorno de por vida?”) las pautas diagnósticas descriptivas que se utilizan pueden dejar de cumplirse, incluso como efecto de los mismos tratamientos. Salvo en los muy escasos casos en que la alteración de la personalidad son de causa orgánica demostrable (hipertiroidismo, alteraciones metabólicas, infección sistémica, o lesiones cerebrales) la etiología sigue siendo un tema polémico, pero parece imposible descartar la participación de causas psíquicas o psicológicas. El modelo más plausible reconoce una susceptibilidad constitucional sobre la que actuarían acontecimientos en la infancia que no pudieron ser descargados ni regulados en su momento. Estos problemas harían eclosión a distancia manifestándose en dificultades intra e intersubjetivas, impulsividad, disociaciones, hetero o autoagresiones y/o problemas de identidad y debilidad yoica. El tratamiento indicado es la psicoterapia psicodinámica, o el psicoanálisis aplicado, para desentrañar las causas en cada sujeto individual, acompañado o no por psicofarmacología según la necesidad de cada persona.

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Grupos burbuja

Tengo ganas de ir al cole, pero tengo miedo. Sin duda esta frase se ha repetido en muchos de nuestros hogares estos días coincidiendo con el inicio del curso. Una vuelta al cole diferente, acompañada de infinidad de adjetivos. Si uno es acertado, es el de incierto, considerando el término como “desconocido, dudoso e incluso no seguro”. Para abordar esta situación, las administraciones educativas competentes han elaborado diferentes protocolos y medidas con el fin de que ningún alumno quede atrás por la pandemia y que los centros educativos sean espacios seguros. Estos dos objetivos tan sencillos en su redacción van a la par de una difícil y de casi imposible puesta en práctica. Para conseguirlo se han dado muchas directrices, pero no las suficientes. Para los protagonistas secundarios, los centros, los profesores y las familias (no olvidemos que los protagonistas principales son los alumnos), estas medidas han llegado tarde y sin los recursos suficientes. Me consta el esfuerzo que han hecho y siguen haciendo los equipos directivos junto con sus profesores para que este inicio de curso arranque de la mejor forma posible. Como en cualquier organización, los centros tienen en sus recursos humanos, en sus equipos, en sus “profes”, el mayor activo de nuestro sistema educativo. Si se tratara de una metáfora, podríamos decir que los profesores son los responsables de realizar el mejor cesto, con los mimbres que tienen a su disposición. Todos ellos, junto a las familias y los responsables políticos, son conscientes que esos mimbres no son suficientes, ni los mejores, pero están dispuestos a remangarse una vez más para seguir trenzando el cesto como ya lo hicieron durante el confinamiento. Incremento de las plantillas, creación de equipos específicos de coordinación COVID, planes de digitalización y contingencia, medidas de recuperación y refuerzo, reorganización de accesos y espacios, grupos estables de convivencia (denominados también grupos burbuja), distancia mínima de seguridad de metro y medio, uso de mascarillas con diferentes criterios atendiendo a la edad, medidas de limpieza y ventilación… son algunas de las medidas que los centros educativos han adaptado a su propio contexto contrarreloj, con el fin de que los colegios e institutos sean lo más seguros posibles. Es posible que cuando utilizamos el término seguridad, nos fijemos fundamentalmente en la seguridad frente a la COVID, a la física. Pero también tenemos que tener en cuenta la seguridad emocional que los niños necesitan sentir en los centros más que nunca. Todas las medidas enumeradas anteriormente tienen que ser visibles y percibidas como tales por los alumnos. En esta línea, posiblemente una de las más destacadas es la pertenencia a los grupos burbuja. Hoy, todos sabemos ya lo que son los grupos burbuja o grupos estables de convivencia; grupos de entre 15 y 25 niños y niñas, atendiendo a si están en Primaria o Secundaria y de las diferentes Comunidades Autónomas, que se relacionan entre sí y con un único profesor, con el objetivo fundamental de no estar en contacto con otros grupos, facilitando así la relativa normalidad en las clases (flexibilidad de algunas medidas) y minimizando el riesgo de contagio. Si bien es cierto que esta medida no es suficiente si se implementa solo en el aula (olvidándonos de patios, comedores, transportes, presencia en las aulas de profesores especialistas, etc.) sí puede ayudar a garantizar la trazabilidad y a gestionar más rápida y eficazmente los contagios en los centros en cuanto a posibles medidas de aislamiento se refiere. Además, los alumnos refuerzan su percepción de seguridad atendiendo a la pertenencia a su propio grupo, gestando así el proceso de socialización metódica. De momento, todavía tendremos que esperar unas semanas para comprobar si realmente los grupos burbuja (y el resto de medidas adoptadas) son eficaces de forma generalizada, para conseguir los objetivos que persiguen: poner freno a la COVID y tener centros educativos seguros.

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Fuga de San Diego

No se aclara el comienzo y el desarrollo del próximo curso escolar. En ese sentido, la consejería ha propuesto a centros y estudiantes la posibilidad de tomarse nueve meses de Fuga de San Diego. “Es una noble tradición canaria que gusta mucho a los estudiantes. Así se evita el contacto”, indicó el nuevo consejero Valbuena. El protocolo será el siguiente: el día 9 de septiembre todos los estudiantes en masa se presentarán en sus respectivos centros. Cuando el profesor empiece a explicar los detalles del curso, un delegado autoasignado levantará la mano y explicará que se van a tomar nueve meses de Fuga de San Diego. Los profesores refunfuñarán, pero quedarán como enrollados dejando que se tomen esos días. Luego todos los estudiantes de todos los niveles se escaparán de los centros, preferiblemente saltando. La Fuga de San Diego empezará ese día con una visita a la playa. Luego ya no volverán a los centros educativos hasta el 18 de junio de 2021. “Lo hemos llamado desescalada educativa”, concluye Valbuena. Los únicos que se han quejado por esta medida han sido los padres.

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Charlas suspendidas

Se suspende todas las charlas de Básica de un motivo que me ocurrió con Eliset y con la compañera Nayara, hasta nuevo aviso, yo ya me pensaré si volveré a empezar a hacer las charlas en clase de Formación Profesional Básica.

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Un mes con mi mejor amiga Brenda

Querida Ana y Brenda: siempre van a ser mis dos niñas, aunque Ana sea mi novia, yo tampoco me olvidaré ni de mi novia Ana ni de mi mejor amiga Brenda, porque gracias a que yo conocí a la amiga de mi novia Ana, en este caso Brenda, estoy agradecido de estar con Ana, Brenda fue la que me impulsó digamos a que yo fuera de esas personas que tuviera amor por Ana y que me enamorara de ella, y más que me impulsó me ha enseñado Brenda a lo que es tener respeto a los demás y poder disfrutar de la relación de noviazgo con mi novia Ana, y a no olvidarme ni de mi novia Ana ni de ella, ósea de mi mejor amiga Brenda, porque ustedes dos siempre serán y van a ser mis dos niñas que siempre quiero muchísimo y a mi novia Ana, amarla tanto como ella me ama a mi, y tanto a mi novia Ana como a ti mi mejor amiga Brenda siempre les daré mucho amor a las dos y mucho mimo❤❤

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Te quiero muchísimo, Yeiddy

Ya que esto está solucionado, te he querido subir una entrada nueva para que sepas y veas que te demuestro que te quiero, siempre quiero el bien para ti y siempre estaré a tu lado para todo, tanto lo bueno como lo malo y la entrada que subí en nuestra web, se llama «Siempre te necesitaré, Yeiddy», espero que te guste, es un pequeño enlace donde redirige a una pestaña nueva y con la conclusión que quiero que saques con esa entrada nueva que te subí ahora a nuestra web, que siempre estará tu único y mejor amigo, como lo soy yo contigo, cuidando de ti, queriendote muchísimo y dando lo mejor de mi para que tu estés feliz conmigo, porque me gustaría verte esa carita de felicidad y sintiendote a gusto conmigo y sobre todo con nuestra relación de amistad, porque yo seré el que te daré ese lazo de amistad unido para que estés unida hacia mi siempre tanto para lo bueno, como para ser felices los dos y disfrutar nosotros dos de muchísimas cosas. Te quiero. Disfruta esa entrada subida. Besitos🥰❤😘

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Incoherencia o coherencia

Se dice que se cae en la incoherencia cuando existe una falta total de coherencia entre varias ideas, acciones o cosas o bien, cuando se dice o realiza una cosa que contradice a otra, o no guarda con ella una relación lógica. Podríamos asegurar que, para nuestra desgracia, nos estamos acostumbrando a vivir en plena incoherencia. Cada vez nos resulta menos extraño observar comportamientos incoherentes en nuestro entorno personal, familiar, social y político y son ya tantos los casos o hechos de este tipo, que no nos extrañan y mucho menos, nos alarman. Por todo ello, sería una tremenda e inalcanzable pretensión por mi parte tratar de enumerar todos o la mayoría de los casos de incoherencia en nuestro entorno más o menos cercano, aunque solo fueran casos recientes y, con la finalidad de ilustrar este trabajo, solo me referiré a algunos de ellos. Venimos sufriendo años de declaraciones y ataques separatistas por parte de grupos políticos y cierto número de personas tanto en el País Vasco como, actualmente y con más vigor, en Cataluña agrupados o no en torno a determinados partidos políticos. En ambos casos, su fin único consiste en lograr la independencia de España y alcanzar un status quo como Nación o Estado que sea reconocido tanto a nivel nacional como internacionalmente. Hace ya muchos años que los españoles nos dimos y votamos mayoritariamente una Constitución democrática que, como la inmensa mayoría de todas ellas, encuadra y define como indisoluble a la nación española y que por lo tanto no hay cabida a otro tipo de interpretaciones, escisiones o cualquier tipo de componendas. Bien es cierto, que nuestra Constitución, como muchas de ellas, incluye un camino para poder ser reformada e incluso cambiada en todo su espectro y contenido y por lo tanto, dichas pretensiones tendrían perfecta cabida siempre y cuando se consiguiera cambiar dicho documento marco, aunque solo atendiendo a los pasos marcados para ello. También es cierto, que para lograrlo se precisará el concurso y aprobación de una gran mayoría de los españoles. Sabedores de que ese es el único camino, los catalanes que se sienten separatistas quieren obviarlo y pretenden darle mucha mayor consistencia y arraigo a sus decisiones adoptadas de forma totalmente parcial y darles un peso de mayor consistencia a estas que a lo expresado en la Carta Magna. No son conscientes de que sus instituciones, dimanan de dicho documento marco y que es precisamente él, el que les da valía. En otras palabras, según ellos, la Constitución es válida para crear sus instituciones, para alcanzar sus derechos y amparar sus Estatutos; pero, por otro lado, no lo es para que se respeten los preceptos y directrices marcados en ella. ¿Coherencia? Yo diría que no. Por otro lado, y dentro de este mismo capítulo, nos encontramos que desde hace algunos años venimos siendo espectadores de un bochornoso episodio con motivo de la celebración de la final de la famosa Copa del Rey. Por motivos que no viene al caso analizar o, precisamente por ello, esta final viene sucesivamente cayendo en manos de equipos de futbol que tienen sus sedes en Cataluña o en el País Vasco y, son precisamente, aquellos que aborrecen a España, su Bandera e instituciones los que se agolpan en los campos que albergan dicho evento con una doble finalidad; animar (oficialmente) a su equipo del alma, pero fundamentalmente, participar en la tangana abucheando al Himno Nacional y a Su Majestad el Rey, porque, a su entender, ninguno de ellos les representa. Aquí no acaba la cosa, ya que, al finalizar el encuentro, la afición del equipo ganador, lo festeja como si de uno de los principales eventos nacionales o mundiales se tratara. Alardear de y airear un trofeo que supone o representa lo contrario a sus “sentimientos” se ha convertido en uno de los actos centrales del final de la temporada. ¿Coherencia? Yo diría que no. Si alguien, férrea y convencidamente, no comulga con una idea, un símbolo o una institución, debería abstenerse de participar desde el principio en cualquier evento que los ensalce. Con ello, dejaría clara y patentemente su idea de ruptura con algo que no va con su pensamiento o deseo. Al contrario, parece que dicho torneo les da alas y, mucho me temo, que se esfuerzan en conseguirlo para airear al mundo entero un bochornoso espectáculo, que en muchos países está totalmente prohibido, penado y resuelto; pero que, en España, una vez más la justicia, lo ampara en la manida y casi siempre recurrente “libertad de expresión”. Libertad, que no es igual para todos los signos o manifestaciones y, que en muchos casos y tras diversas artimañas, se convierte en “manifestaciones de odio”. ¿Hay alguna manifestación de odio mayor que la que acabo de relatar? A mi entender, no. Venimos observando que algunos partidos políticos, a pesar de ser de corte nacional e, incluidos en lo que se viene a denominar el grupo de los constitucionalistas, entienden que su tarea consiste solo en desgastar al gobierno y máxime, si este es de centro derecha. Se le critica todo lo que hace, ya sea en materia presupuestaria, el mundo laboral o en lo referente a la defensa del orden y unidad institucional. Tengo la sensación que lo que estos buscan con su negativa al dialogo y al encuentro razonado y razonable no es lo mejor para todos, sino crear una incertidumbre interna y externa que dé la impresión de que todo lo que aquel haga, está mal hecho por definición. En cualquier caso, se le acusa de inacción o de falta de dialogo o, por el contrario, de sobreactuación u obtener ciertos resultados positivos precisamente debidos a dicho dialogo con otros grupos de diverso corte, que como todos sabemos, aunque lo que buscan es simplemente arrimar el ascua a su sardina, son el único clavo ardiendo al que acogerse para poder seguir adelante y que España sea un país más o menos gobernable. En definitiva, aquellos que tienen en su mano evitar que se pierda tiempo en disquisiciones de poca monta o se produzcan ciertas e innecesarias desviaciones mediante un dialogo sensato y acuerdos de calado, se oponen a todo y no son capaces ni siquiera de intentarlo. Eso sí, cuando el gobierno alcanza acuerdo por pírico que este sea, no dudan en tacharlo de miserable y contra natura. ¿Coherencia? Yo diría que no. Hemos sido testigos de profundos cambios y mutaciones en las propuestas e idearios del actual y recuperado máximo dirigente del principal partido de la oposición sobre temas de tanta transcendencia como pude ser el futuro de España como tal o si pretende convertirla en un Estado federal, Nación de naciones, aunque estas solo sean culturales o un maremágnum que no hay nadie que lo entienda y, mucho menos, lo pueda explicar con cierta consistencia. Tras atravesar un año de total inseguridad política, precisamente por la postura cerrada de dicho personaje, ahora, arropado y aupado por un puñado de seguidores entre su militancia que, a duras penas, supera los 74.000, todo apunta a que se pueda volver a la misma situación por allá determinadas ofensas personales y sin importarles para nada las derivas que tanto su partido como España puedan tomar. ¿Coherencia? Yo diría que no. Vemos a diversos partidos políticos que, al tratar de pescar en los mismos caladeros de votos, no se arremedan en negarse el agua, la sal o un asiento a la lumbre; ponerse a caer de un burro y declararse su odio eterno, como si de enemigos acérrimos e irreconciliables se tratara. Pero, que una vez pasado el trago del proceso electoral, todo parece olvidarse y pronto surgen las alianzas bajo la mesa y con nocturnidad o los pactos para determinadas presiones y mociones de censura contra el enemigo a batir, que por supuesto, no es de su cuerda. Se quitan o mueven sillas y sillones sin importar ni tener en consideración, que el nuevo elegido a ocuparlas, pudiera ser, como ya hay casos, mucho peor política o moralmente que el defenestrado. ¿Coherencia? Yo diría que no. Hablando de mociones de censura, un concepto legal y muy democrático, todos deberíamos saber que el que la presenta es porque no está de acuerdo con el gobierno de turno y sus políticas y porque, al mismo tiempo, cuenta con un candidato y un programa alternativo. Una vez presentada, ambos son los que deben ser puestos en tela de juicio, de tal modo y manera que, si prosperan y cuentan con los respaldos necesarios y mayoritarios, tomen la alternativa de gobierno. No es un fenómeno muy frecuente entre los políticos, precisamente por las dificultades que ello encierra. Pero, de pronto, en las últimas semanas, se han convertido en una especie de divertimento para algunos partidos, que las airean y lanzan sin presentar ni candidato ni programa alternativo; solo para poner en aprietos al contrario en el gobierno o no, o, por el simple hecho de darse publicidad, aunque sea a costa de entorpecer las políticas en marcha y perder un tiempo precioso. ¿Coherencia? Yo diría que no. Bochornosos ejemplos de lo dicho en párrafos anteriores sobre los radicales cambios de criterio los hemos tenido en la reciente y encarnizada lucha por la secretaria general del PSOE, en donde los diversos candidatos y sus acólitos no han escatimado en apreciaciones despectivas sobre el contrario –que no oponente- y en promesas de abandono del barco si su candidatura no salía vencedora. Ahora, aunque muchos aseguran no coincidir con esta idea, creo que donde dije digo, digo Diego y, a otra cosa mariposa. Hubo un caso de un importante dirigente regional que me impactó. Le escuché asegurar que volvería a su bata de médico al día siguiente del proceso en ciernes si su candidato no salía vencedor y ahora, en menos de una semana, le he escuchado defender encarecidamente a su contrario y a sus “flamantes” ideas sobre el futuro de España. ¿Coherencia? Yo diría que no. Especial mención debe hacerse al tema de la recuperación económica y, en cierto grado, laboral en España. Son hechos patentes y evidentes, que no tienen refutación aunque si se pueden mejorar. Pero, aquellos que nos llevaron al borde del abismo, hoy pregonan a bombo y platillo que la política adoptada ha sido un error; que ellos pretenden derribar todo lo construido en dichas materias y, que en lugar de proceder a perfeccionar lo que empieza a funcionar, se debe volver a la senda que nos llevó al fracaso. Un fracaso, que tantas penalidades nos trajo a todos y por el que muchos, aún siguen arrinconados en la cuneta. Seguimos sin sentarnos a definir una política educativa a pesar de la contundencia de los informes al respecto. El tema de las pensiones, preocupa al mundo entero, pero aquí seguimos sin decidirnos a tomar el toro por los cuernos. ¿Coherencia? Yo diría que no. Estamos cansados y totalmente hartos de ver portadas y grandes titulares en los que determinados medios de comunicación invierten toneladas de tinta, espacios en las redes o minutos de edición para poner de manifiesto la corrupción de deplorables personajes que, aprovechándose de su posición política y de la confianza de muchos españoles de buena fe, emplearon sus cargos para beneficiarse y mucho personalmente o para hacer ricos a sus familiares y amigos. Yo no soy partidario de que nada se oculte; al contrario, hay que denunciar toda corrupción y despreciar y castigar duramente a sus autores, pero siempre y cuando las cosas estén bien claras y nunca violando el principio de la presunción de inocencia. Principio, que en España hemos derrumbado de una patada, que nadie cumple y que además se machaca reiteradamente al presentar cada nueva noticia de cualquier caso ya viejo y desgastado como si se tratara de una nueva corruptela. Pero que lo que más me sorprende, es que medios de afamada y grande tirada nacional, que invierten tanto esfuerzo en dichas denuncias, dediquen espacios minúsculos cuando aquella “terrible y fatídica noticia”, a la que se le sacó mucha punta durante días y días, es archivada por la justicia o el caso es sobreseído por falta de pruebas fehacientes. ¿Coherencia? Yo diría que no. Para la desgracia colectiva, el tema de la incoherencia no es un fenómeno que se ciñe al ambiente nacional. En el mundo que nos rodea también viene siendo un tema socorrido. Así nos encontramos con las razones, seguidores y defensores del famoso Brexit que, basado en medias verdades, grandes mentiras y espectaculares falacias, ha llevado a un país serio, práctico y por lo general flemático a una situación sin salida y de muy poco recorrido; que supondrá una grave pérdida para todos, e incluso para ellos mismos. Una salida que ahora es defendida a capa y espada, e incluso con los dientes, por la Primera Ministra británica, la Señora May; quien, a la sazón, encabezaba las huestes que, en su día, defendían en no al mismo. ¿Coherencia? Yo diría que no. Otro de los ejemplos flagrantes es el del flamante presidente de EEUU, el Sr. Trump quien no ha cejado en esfuerzos para denostar a la OTAN, sus miembros, cometidos y misiones; augurando su defunción en breve y resulta, que aprovecha la primera Cumbre a la que asiste, para abrirse espacio a codazos entre sus pares para salir con su cara airada en primera plana y para pedir más unidad e involucración en nuevas y peligrosas misiones. Un hombre que acusaba a su contrincante político de estar respaldada por los rusos y a pocos meses de aquello, cada día, deja más pistas de sus propias y personales conversaciones, apaños e, incluso, transferencia de secretos con aquellos mismos a los que anteriormente criticaba. Alguien que se erige como el árbitro del mundo, que encabeza y coordina todas las acciones más relevantes en el planeta, pero que se aparta definitivamente de los tibios pasos dados en París para superar, o al menos combatir, los males que se asocian con el cambio climático. ¿Coherencia? Yo diría que no Otros graves ejemplos de este mal los encontramos entorno a la propia existencia, nacimiento, crecimiento, financiación y determinados trapicheos con el autodenominado Estado Islámico. Son ya demasiados los que poco a poco se descubren como autores o implicados en todos o algunos de aquellos elementos y ahora, por otro lado, se apuntan entre los que encabezan la lucha contra su causa.  Igualmente, me veo obligado a criticar el doble rasero que se adopta con respecto a las victimas producidas por los actos de terrorismo de los movimientos yihadistas dependiendo del país donde estas se produzcan o de la naturaleza o religión de las mismas. ¿Coherencia? Yo diría que no. Por último, y por no cansar más al sufrido lector, no quisiera terminar ni pasar por alto los actos referentes al apoyo y acogida a los refugiados ocasionados por las guerras, a los que se ven obligados a emigrar de sus yermas y desoladas tierras y, en general, a combatir el hambre y la enfermedad en el mundo. En muchos de los casos, ante noticias tan sobrecogedoras, nuestra actitud consiste simplemente en el olvido o, a lo sumo, en pagar fuertes sumas para que sean otros los que se preocupen de ello y de ellos aunque sea en condiciones inhumanas o absolutamente inenarrables. ¿Coherencia? Yo diría que no.

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Gracias

Gracias

Un amigo es una persona con quien se mantiene una amistad. En cambio «el mejor amigo» es aquel que te acompaña en las malas y en las buenas, el que manifiesta su amistad de manera incondicional, sin pedir nunca nada a cambio, que es leal, honesto y franco, y nunca te abandona. Es el amigo verdadero. Gracias mejor amigo por hacerme aprender de mis errores, gracias por ofrecerme tú amistad y gracias por elegirme a mi para ser tú mejor amiga .

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Oro

Que el 2020 no va a ser solo miedo y paredes está claro. Yo lo tengo claro. No puede ser de otra manera. Miren ese número: 2020, 20 20, dos 2 y dos 0. Redondo. Al cuadrado. Se presta a los acontecimientos. Y no solo a los malos. A las celebraciones, a los homenajes, a los aniversarios que se quedan en la memoria porque son fáciles de calcular y recordar. Si hace diez años de algo, o quince o veinte o cincuenta, mejor que sea este año. A fuego para siempre en la memoria. Ayer fue diez de octubre. De 2020. 10 del 10 de 2020. Hace cincuenta años del 10 del 10 de 1970. Que fue sábado. Esto no es tan fácil de calcular, pero la gente suele casarse en fin de semana, el dato ayuda. En el Real Santuario Insular de Nuestra Señora de las Nieves, en Santa Cruz de La Palma, hubo boda ese sábado. Es probable que hubiera una cada sábado de ese año, de la década quizá, pero solo de esta se cumplen cincuenta años el 10 del 10 del 2020. Nadie recuerda las otras. Al menos yo no. A mí me lo han contado, yo tardé en pasar por allí. No estaba ni encargado. Pero los que hicieron el encargo (el señor que firmó el pedido y la señora que me parió) se casaron ese día de hace cincuenta años. Todo el mundo lo recuerda. Allí en La Palma y en Tenerife. A mí me consta. Del evento, ya he dicho, no puedo tener recuerdos, solo citas. Pero sí sé algo de todo lo que ha venido después. Y si me pudiera asomar a través del tiempo, tras la boda, en la sede de la Sociedad Deportiva Tenisca, le serviría otro vaso de vino a Jerónimo, le acercaría una cerveza a Mely y les diría: “Celebren, celebren. Hay motivos”.

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Un invitado inesperado

INFORMACIÓN GENERAL

  • Título: Un invitado inesperado
  • Autor: Shari Lapena
  • Categoría:  Literatura contemporánea, novela negra y thriller
  • ISBN: 9788491293293
  • Páginas: 368
  • Editorial: Suma

SINOPSIS

Los huéspedes que van llegando al encantador y remoto hotelito Mitchell’s Inn se observan mutuamente con interés pero desde una prudente distancia. Todos ellos han recalado allí en busca de un relajante (quizá hasta romántico) fin de semana en medio del bosque y lejos de sus vidas. El hotel presume de contar con acogedoras habitaciones, elegantes chimeneas de leña y una bodega bien surtida. La oportunidad perfecta para practicar el esquí o acurrucarse en la cama con una buena novela de misterio. Pero cuando una violenta tormenta azota las montañas y corta la electricidad, el grupo se ve completamente aislado del resto del mundo. Nadie puede entrar… ni salir. Entonces descubren el primer cadáver, y la horrible verdad sale a la luz. Tienen a un asesino entre ellos. Y no hay escapatoria.

OPINIÓN

  • Valoración: ★★★
  • Reseña:

Una novela atmosférica e intrigante que nos transporta hasta un recóndito hotel en las montañas en el que nos encontramos con un diverso grupo de huéspedes que ha decidido pasar un fin de semana en medio del bosque, relajados y alejados de sus vidas. Hasta que una violenta tormenta los deja aislados justo cuando descubren el primer cadáver. ¿Hay un asesino escondido en las habitaciones vacías o ha sido uno de ellos el autor del crimen? Un planteamiento ya bastante empleado desde que fue popularizado por Agatha Christie gracias al éxito de novelas como Diez negritos o Tres ratones ciegos y que, a pesar de estar lejos de conseguir el mismo impacto que tuvieron aquellas historias debido a motivos y escenarios que ya pueden parecernos repetitivos, no por ello resulta menos entretenido. La diferencia respecto a los libros de Agatha Christie es que en ellos todas las pistas están esparcidas a lo largo de la narración. Y por eso, cuando todo se resuelve al final, el lector tiene la sensación de que podría haber averiguado quién lo hizo si hubiera prestado un poco más de atención. El principal problema de este libro es que no hay ninguna pista que el lector pueda recabar para hacer conjeturas y todo es revelado en las últimas cinco páginas a través de una historia del pasado de la que no se ha dejado entrever nada con anterioridad y que, por lo tanto, nadie podría haber adivinado. El libro presenta un buen ritmo gracias a sus capítulos cortos, lo que junto al estilo simplista en que está escrito ayuda a una lectura rápida que te mantiene enganchado. Sin embargo, tras un buen comienzo, la acción parece estancarse hasta llegar a una explicación final precipitada que estropea la experiencia de lectura de esta novela, dejándonos con un sabor amargo. Aun así, Un invitado inesperado es una obra entretenida, especialmente para quien no tenga más pretensiones que las de distraerse con un libro de misterio.

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¿Por qué es tan difícil valorar lo que se tiene?

Todavía no empezó Singularity University y sin embargo este viaje ya me brindó uno de los aprendizajes más importantes que seguramente obtenga de esta experiencia. Es más, para eso no necesité siquiera salir de Buenos Aires. Yo nunca pasé un período largo alejado de mi familia. Si bien por trabajo durante mis años en Officenet viajé mucho, en algún momento casi todas las semanas, nunca esos viajes duraron más de 7 días. Por eso, esta separación de más de dos meses es para mí explorar un territorio desconocido. Camino hacia el aeropuerto encontré un embotellamiento de tránsito enorme y estuve bastante cerca de perder el avión. Más allá del contratiempo que eso hubiera generado, con mi esposa pensábamos (mitad en serio, mitad en chiste) qué lindo tener sería ese día extra para estar juntos. Llegué 7 minutos antes de que el vuelo cerrara y logré hacer mi “check in”. No había mucho tiempo para pasar migraciones. Tenía que irme rápido. El momento de despedirme y separarme fue muy difícil y hubiera dado lo que sea por pasar un rato más con con ella y con mis chicos. Al alejarme, tuve que contener alguna lágrima y sentí como si me arrancaran una parte de mí. Supongo que no hay nada sorprendente en cómo me sentí. Cualquiera enfrentado a esa situación se sentiría de manera parecida. Pero mientras me alejaba, pensaba en ese día hipotético que hubiera existido si perdía el avión. O en esa posible hora de despedida en el aeropuerto que hubiera existido si al llegar me decían que el avión estaba demorado. Ese día, esa hora, hubieran sido realmente especiales. No hubieran sido apenas un rato más… La pregunta es por qué… Si hubo un último día antes de viajar, y una última hora antes de despedirnos, ¿por qué dejé pasar esos momentos sin pena ni gloria y no estuvieron a la altura de lo que hubiera sido ese tiempo inesperado? Tal vez sea obvio lo que digo, pero es tremendamente difícil disfrutar lo que simplemente se tiene. Hizo falta el dolor de una separación para que de repente me diera cuenta cuánto amo a mi esposa y a mis chicos. Sólo la ausencia brinda su pleno valor a la presencia. En definitiva, una vez más, de lo que se trata es de la ubicua “zona de confort”. Algo maravilloso como estar con las personas que amo cotidianamente se vuelve apenas una rutina por el mero hecho de suceder repetidamente y saber que ellos están y estarán ahí. En un ejemplo parecido, hace un tiempo hablaba con un amigo que se había separado hacía poco  de su esposa. Y me contaba cuánto había mejorado la calidad del tiempo compartido con sus hijos cuando de repente pasó de ser “rutina” a ser un recurso escaso, anhelado. Si esto sucede así con las relaciones con nuestros seres más queridos, ocurre mucho más aún con otro tipo de cosas como las posesiones materiales, los logros laborales, etc. Ahora que dejé Officenet, empiezo a extrañar y valorar muchas de las cosas de mi trabajo allí que hasta hace apenas un mes francamente me molestaban. En una de las citas más bellas de ese texto brillante que es “El malestar en la cultura”, Freud nos dice sobre la felicidad: “Lo que en el sentido más estricto se llama felicidad, surge de la satisfacción, casi siempre instantánea, de necesidades acumuladas que han alcanzado elevada tensión, y de acuerdo con esta índole sólo puede darse como fenómeno episódico. Toda persistencia de una situación anhelada por el principio del placer sólo proporciona una sensación de tibio bienestar, pues nuestra disposición no nos permite gozar intensamente sino el contraste, pero sólo en muy escasa medida lo estable. Así, nuestras facultades de felicidad están ya limitadas en principio por nuestra propia constitución.” (la negrita es un agregado mío) Así, según esta visión, parecería imposible ser feliz por lo que se tiene mucho más allá del momento preciso de conseguirlo. La posibilidad de la pérdida o la ausencia misma (el contraste) resultan tan o más imprescindibles a nuestra felicidad como los logros mismos. Una vez más, pareciera que el ejercicio activo y consciente de salir de la zona de confort, en este caso dejando momentáneamente aquellos a quienes amamos (o aquellas cosas que poseemos) aparece como una necesidad. ¿Será realmente así? ¿Habrá que vivir generándonos activamente contrastes entre presencia y ausencia, posesión y despojo? ¿O habrá alguna manera de apreciar lo que se tiene sin necesidad de perderlo?

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Valora lo tuyo más que lo del otro

Vivimos en una Sociedad basada en la producción-consumición. Se premia al productivo, al eficaz, al eficiente. Es una visión totalmente respetable, pues seguramente muchos avances que se han producido en nuestra sociedad no se hubieran podido alcanzar sin esta mentalidad. Por otra parte, es una visión fría y de un contacto muy pobre hacia la persona. Se valora a la persona por lo que hace. Se olvida lo que la persona es. Es común encontrarse con personas que necesitan hacer para sentirse bien. Son las personas que no pueden estar sin hacer nada, que no pueden estar consigo mismas, y que en cuanto no tienen nada que hacer, o lo que han hecho no les ha salido como esperaban, sienten una gran sensación de vacío y culpa. Igualmente, este tema esta muy ligado con las apariencias: uno puede valorarse por lo que los otros piensan y esperan de él. En cualquiera de estos casos la persona se está valorando por lo que hace y por lo que “debe hacer”. Este “deber hacer” está marcado por un sentido exagerado de auto exigencia. En casos así, la autoexigencia (una característica positiva y necesaria) se sobrevalora tanto que acaba siendo perjudicial para la persona. La sobre-exigencia se forma a partir de interiorizar unos ideales tan elevados que presionan y vuelven rígida a la persona. La persona que se encuentra en esta dinámica seguramente no tenga una buena autoestima, pues esta no esta bien arraigada, no esta bien fundamentada, y se tambalea según el que la persona consigue o no consigue. Por otro lado, valorarse por lo que se es significa hacerlo por motivos interiores, independientemente de aspectos externos. Es decir, independientemente de que se fracase o se tenga éxito, de lo que digan los demás, etc. Seria como tener claro que uno mismo es valioso (ya que es único, irrepetible e intangible), y que se tenga éxito o se fracase solo es el camino que uno sigue para crecer y desarrollarse al máximo de sus capacidades. Con su autoexigencia, con sus objetivos, pero siendo consciente de que las acciones externas a la persona no hacen que esta sea más o menos valiosa. Con la flexibilidad necesaria para aceptar que algunas veces las cosas saldrán bien y otras mal. Cuando se habla de autoestima, se tiene una idea vaga del que realmente significa. Esta, debería estar fundamentada por lo que la persona es, sin necesidad de que esta haga nada, sino por el simple echo de existir, de tener una individualidad que la hace única y completamente admirable, con todas sus fortalezas y debilidades. Una autoestima basada en la aceptación y en el aprecio hacia uno mismo. Es común encontrarse con gente que dice tener una muy buena autoestima, y al profundizar ver que esta autoestima viene condicionada por unos logros, y no por lo que se es. Sin embargo, la persona no es consciente de ello, pues toda una vida con el mismo funcionamiento no invita a plantearse si realmente uno se está tratando a si mismo como es debido. Si uno no es más que sus actos. Pero del que si se es consciente es de la sensación de vacío que produce la exigencia de tener que “hacer” para valorarse, pues es un bucle que nunca acaba. Al valorarse por lo que se hace uno necesitará hacer constantemente, y ni que consiga el objetivo que se había logrado, su autoestima estará pendiente del próximo logro para saber si es “valiosa” o “no valiosa”. Se busca en el exterior lo que se debe encontrar en el interior. Grave y común error en el ser humano. ¿Serias capaz de parar un momento de hacer las mil cosas que estas haciendo, y de estar en contacto contigo mismo? ¿De preguntarte si te estas dando el valor que realmente tienes? Replantearse toda una vida con un mismo funcionamiento no es nada fácil. Seguramente no sea lo cómodo. Pero en Do-Ceo training estamos seguros de que es una gran oportunidad para crecer personalmente. Cada persona es un mundo, un universo, con infinidad de posibilidades y características completamente únicas, y con todas las respuestas a lo que uno realmente necesita. Por eso, en Do-Ceo training, utilizamos el coaching humanista de esencia no directiva, que tiene como característica principal la no transferencia de conocimiento o juicio a los coachees, lo que otorga un protagonismo total a estos. Y que menos podríamos hacer, si al final, las respuestas se encuentran en el interior de cada uno, y no el exterior. «Su visión se aclarará solamente cuando usted puede mirar en su propio corazón. Quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta” – Carl Gustav Jung. “Pocas veces pensamos en lo que tenemos; pero siempre en lo que nos falta” – Arthur Schopenhauer. “Cuanto mejor te sientes sobre ti mismo, menos necesitas enseñarlo” – Robert Hand

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Error de muchos y experiencia de otros

Es más fácil estar de acuerdo que en desacuerdo. Pero podemos aprender mucho de las conversaciones en las que no coincidimos en nuestros puntos de vista, siempre que seamos capaces de escuchar y hablar de manera racional. Por desgracia, la mayoría o bien no nos atrevemos a mostrar nuestro desacuerdo o bien perdemos los papeles cuando las cosas no van como nos gusta. Estos 5 consejos pueden ayudarte a mantener los desacuerdos de una manera constructiva, tanto si estás hablando con tus padres, un amigo o cualquier otra persona: No hagas de ello algo personal. Si te sientes irritado, recuerda que lo que te enoja es la idea o concepto que defiende tu padre (o amigo, tutor, compañero, etc.), no la persona. Evita despreciar las ideas y creencias de la otra persona. Si alguna vez te ha tocado recibir el ataque o el desprecio de alguien, ya sabrás qué importante es usar un lenguaje y un comportamiento respetuoso. Así que en vez de decir lo que puedes estar pensando (¡Qué estupidez!), prueba esto: «No estoy de acuerdo con eso por esta razón…». Resiste la tentación de gritar, utilizar el sarcasmo o hacer comentarios despectivos, y así es mucho más probable que lo que tengas que decir se entienda. Utiliza frases en primera persona (yo) para comunicar cómo te sientes, lo que piensas y lo que quieres o necesitas. Hablar del otro (tu) puede dar la impresión de que estás discutiendo. Por ejemplo, decirle a tu madre o a tu padre «Siempre me recuerdas mis tareas los miércoles cuando sabes que tengo un montón de deberes» suena muy diferente que decir «me siento muy agobiado, porque hoy tengo muchos deberes. ¿Puedo hacer esas tareas mañana?» Escucha el punto de vista del otro. Escuchar bien es una manera de mostrar que respetas y entiendes el punto de vista de la otra persona. Esto hará más probable que ella haga lo mismo contigo. Cuando la otra persona hable, trata de no pensar por qué no estás de acuerdo o lo que le vas a contestar. En vez de eso, pon atención en lo que está diciendo. Cuando sea tu turno de hablar, repite cualquier punto importante que la otra persona haya mencionado para demostrar que escuchaste y oíste lo que dijo. Luego, con tranquilidad, explica tus argumentos y por qué no estás de acuerdo. Mantén la calma. Esto es lo más importante que puedes hacer en una conversación. Desde luego, es todo un reto conservar la calma y ser razonable cuando te sientes enfadado o exaltado por algo, sobre todo si la persona con la que estás hablando lo hace acaloradamente. Puede que sea necesario que te comportes como la persona madura que sabe llevar tranquilamente la conversación, aunque el otro sea uno de tus padres o alguien que debería saber mejor cómo hacerlo. Por supuesto, el respeto no sólo debe tenerse en cuenta en las conversaciones difíciles. Ser amable y considerado con los miembros de tu familia, profesores o consejeros escolares en las actividades cotidianas nos ayudará (¡a los padres incluidos!) a sentar las bases para los momentos en que podamos no estar de acuerdo.

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Por ley

Madre

Parece increíble, ¿verdad? Madres que no quieren como imaginamos que deberían querer a sus hijos. Tenemos idealizado el amor maternal simbolizado a través de la ternura, la servicialidad o la protección. Una madre que educa en valores, que trata de potenciarte y sacar lo mejor de ti, que te valora, te hace sonreír y te da ese abrazo de oso cuando más lo necesitas. Nos imaginamos a la buena madre como aquella que prioriza a sus hijos antes que a ella. No exagero si digo que un porcentaje altísimo de mis pacientes, de los que sufren ansiedad, tristeza, culpa, envidia, inseguridad, miedos o dependencia emocional, han tenido madres tóxicas. Son muchos hijos e hijas de madres que les han fallado, que han sentido envidias de sus vidas y de sus éxitos, que han querido controlarles, que opinan y juzgan lo que sus hijos deciden, con quien se emparejan, o que esperan que sus hijos no las defraude. Les exigen comportarse de forma  ejemplar y les obligan a cuidar el qué dirán sin saber qué necesitan sus hijos de verdad para ser felices. Madres exigentes, agresivas, con poca empatía y manipuladoras (de estas hay muchísimas). Sí, señores, hay malas madres. También padres. Y también malos hijos. Pero hoy toca las madres. La mayoría de los pacientes que he atendido sienten un gran desconcierto pensando que lo suyo es un caso único. Se sienten incluso culpables, “qué he hecho yo para que no me quieran como otras madres quieren a sus hijos”, “por qué me trató con desprecio, por qué me hacía sentir ridículo, por qué no atendía mis necesidades”. No hay respuesta y tampoco solución. Es difícil hablar ahora con quien te hizo daño. No suelen reconocerlo ni pedir perdón. Ellas tienen una visión completamente distinta de la situación. Aceptar que no fueron madres que dieron a sus hijos seguridad, que no potenciaron su autoestima, que no les dieron amor, sería asumir un fracaso vital. Nadie está preparado para eso. Es difícil aceptar incluso comentar con otras personas que tienes una madre que no te quiere. Va contra natura. A la gente que ha tenido una madre abnegada y adorable le cuesta entender esta situación. ¿Por qué ocurre? Normalmente este tipo de madres, hoy en día, de poder elegirlo, no lo serían. Hace veinte, treinta años, era impensable que una mujer que se casaba no quisiera ser madre. Esa opción no entraba en los planes. Todavía cuesta entender hoy a muchas mentes inflexibles y poco respetuosas que hay mujeres que deciden tener una vida sin hijos, así que imagínate hace años.  Así que como antes no había elección, tener hijos formaba parte de tu camino, de tu plan de vida. Supieras o no, tuvieras instinto o no, fueras responsable, equilibrada o no lo fueras, tenías hijos. En estos casos, ambas partes, madres e hijos, terminan siendo víctimas de esta imposición: una mujer que no desea la maternidad y unos hijos que terminan siendo educados en un mundo hostil e inseguro, un mundo en el que van configurando una personalidad llena de traumas, dolor e inseguridades. Muchas de estas mujeres han llegado a verbalizar a sus hijos que de tener la oportunidad de volver atrás en el pasado, no los hubieran tenido. Este es uno de los comentarios más dañinos que un hijo puede escuchar. En realidad no es un comentario contra nadie, no es que no quiera tener ese hijo en concreto, es que no hubiera deseado ese estilo de vida. Pero cada vez que una madre verbaliza estas palabras, lapida a sus hijos  y les transmite que no son deseados, que vales tan poco en su vida que de no existir, ella podría tener una vida plena y feliz si no te tuviera. Incluso los culpabilizan de no haber podido ejercer su profesión, de no haberse podido separar de su marido porque se sentían responsables de la familia. Los culpabilizan por no haber podido viajar más, y por tener una vida sacrificada y dura. Los hijos y sobre todo las hijas, que son sobre las que más recae la rabia de estas mujeres, suelen buscar de pequeños el amor a toda costa. Desean ser queridos y con ello despliegan todo su amor, quieren llamar la atención, obedecen, tratan de hacer todo lo posible para ser merecedores del amor de sus madres. Pero a esta entrega les sigue la humillación, la comparación, la exigencia, la anulación como personas y la crítica dura. Hay madres que incluso tratan de seducir y sentirse atractivas con los novios de sus hijas. Mujeres que desean seguir siendo jóvenes, que envidian en sus hijas la independencia y libertad de la que ahora disfrutan y a la que ellas se vieron obligadas a renunciar, mujeres que quieren ser sus hijas en lugar de ser una fuente de inspiración para ellas. Ante estas situaciones, como hija, solo puedes poner distancia. Es difícil que tu madre cambie, muy difícil. Así que tendrás que elegir el tipo de relación que te permita reconstruirte y ser feliz, con ella o sin ella. Debes poner límites al control, no permitirle que se inmiscuya en tu vida, no permitir que te critique ni haga juicios de valor de lo que haces, lo que sientes y las decisiones que tomas. Poner límites es una clave. Poner distancia física y emocional es la otra. Decide la frecuencia con la que hablarás con ella, los temas de conversación que tendrás y qué no le vas a permitir cuando esté contigo. No temas al conflicto. Que sea tu madre no te obliga a amarla, tampoco has recibido el ejemplo de amor de ella. Trata de proteger tu autoestima, tu valía, esa vida que ahora estás construyendo. No has podido elegir a tu madre, pero sí puedes elegir el tipo de vida que deseas tener ahora con ella. Tú eres más importante que tu madre. No se trata de que la dejes de lado, ni que la trates mal, ni que le devuelvas el dolor recibido. Ni mucho menos. De hecho, cuanto más compasivo seas, mejor. Tampoco te vuelvas loco intentando entenderla. Hay cosas que no tienen comprensión. Si lo decides, acéptala. Pero no te permitas que te cause más dolor. Se trata de que protejas tus emociones. No tienes culpa de nada. Los niños son fácilmente manipulables. Buscan el amor y la protección de sus padres a toda costa, pero no siempre lo obtienen. A muchos os puede parecer duro este artículo. Seguramente es porque hayas tenido una madre que te ha querido. Es difícil de comprender que haya otro tipo de madres. Pero te aseguro que las hay.